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LA TEMIDA CORTISONA

¿Ves en la receta cortisona y te da mal rollo? La cortisona es un medicamento que se usa para desde hace muchos años, es útil en muchas enfermedades y correctamente prescrita es un fármaco seguro. Sin embargo, la cortisona tiene mala fama. La gente le tiene “miedo” o bien lo asocia a enfermedades graves. ¿Qué es la cortisona? ¿Está justificada su mala fama?

 

¿Qué es la cortisona?

La cortisona (y sus derivados)* es un fármaco que imita una hormona llamada cortisol. El cuerpo segrega cortisol ante una situación amenazante, por ello también se denomina la hormona del estrés. Esta hormona tiene efectos antiinflamatorios, analgésicos y aumenta la glucosa en sangre. Todo ello provoca que el animal se sienta mejor, sin dolor y con más energía para poder enfrentar esa amenaza. Este es un mecanismo fisiológico (normal) y no supone ningún problema, a excepción que la amenaza se alargue en el tiempo y se convierta en un estrés crónico. El cuerpo siempre produce pequeñas cantidades de cortisol, que además varían a lo largo del día. Solamente niveles altos de cortisol de manera sostenida producen un efecto de agotamiento (por así decirlo) y tienen efectos negativos sobre la salud (bajada de defensas, retraso en la cicatrización, problemas digestivos, disminución de la fertilidad, etc.).

*Ejemplos de fármacos corticoides:

Para humanos (se pueden administrar a perros y gatos, si el veterinario los prescribe): Urbason (metilprednisolona), Dacortin (prednisona)…

Para perros y gatos: Moderin (metilprednisolona), Prednicortone (prednisolona), Cortadvance (aceponato de hidrocortisona) …

 

¿Para qué se usa?

La cortisona se usa básicamente con 2 objetivos:

  • Efecto antiinflamatorio. Como hemos dicho antes el cortisol es un potente antiinflamatorio. En veterinaria se había usado mucho, ya que los antiinflamatorios alternativos (los llamados AINES: ibuprofeno, paracetamol, voltarén…) tienen muchos efectos adversos en perros y gatos. Sin embargo, desde hace unos años la industria farmacéutica ha desarrollado AINES de buena tolerancia en perros y gatos (meloxicam, carprofeno, firocoxib…) y la cortisona ya no se usa tanto con este fin, aunque en ocasiones sigue siendo el fármaco de elección. La cortisona se usa a menudo en perros y gatos en: displasia de cadera, problemas dermatológicos, shock, etc.
  • Efecto inmunosupresor. En este caso, se utiliza un efecto, que a priori, se considera efecto adverso. Es decir, la cortisona reduce la actividad del sistema inmunitario (de defensa). Algunas enfermedades están producidas por un exceso de actividad del sistema inmunitario, como las alergias y las enfermedades autoinmunes (lupus eritematoide, pénfigo…).

Además, la cortisona también se usa en algunos tipos de tumores.

 

¿Qué efectos adversos tiene?

Cómo ya hemos explicado, la cortisona tiene efectos adversos especialmente cuando se administra durante largos periodos de tiempo.

Los principales efectos adversos son:

  • Disminución de la actividad del sistema inmunitario (predisposición a contraer infecciones). Por eso, a menudo se recetan antibióticos conjuntamente, para prevenir infecciones oportunistas.
  • Retraso en la cicatrización. Por eso, no acostumbra a usarse después de cirugías o en heridas abiertas.
  • Problemas digestivos
  • Retraso del crecimiento en cachorros
  • Problemas de fertilidad
  • Problemas de hígado

Además, la cortisona provoca aumento de glucosa en sangre, por lo que hay que valorar su uso en animales diabéticos. Y produce más sed (y en consecuencia más necesidad de orinar) y más hambre.

Para reducir al máximo los efectos adversos, siempre que es posible se administra la cortisona por vía local, por ejemplo, en pomada o espray.

 

¿Me debe dar miedo la cortisona?

La cortisona no debe dar más miedo que otros medicamentos. Correctamente prescrito es un fármaco seguro.

Tampoco debemos caer en el error de pensar que la cortisona es un medicamento muy potente o que solo se usa para enfermedades graves.

Si el veterinario le receta cortisona a tu perro o gato dásela sin miedo, pero eso sí, respetando la pauta de administración. Es especialmente importante en tratamientos largos, disminuir la dosis lentamente, ya que la suspensión repentina del tratamiento puede tener efectos muy peligrosos. Y por supuesto, nunca administres cortisona a tu mascota sin prescripción veterinaria.

18 febrero, 2019

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