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LOS PELIGROS OCULTOS DEL PIENSO I

Navegando por internet se encuentran un número importante de artículos que advierten de los riesgos y peligros ocultos de dar pienso a nuestras mascotas. Cáncer, antinatural, subproductos, aditivos… ¿Qué hay de verdad en todo esto? ¿Podemos dar pienso a nuestras mascotas con tranquilidad?

Veterinarios comprados

Antes de entrar a valorar propiamente el pienso, lo primero que hay que esclarecer es la honestidad de los veterinarios clínicos.
La inmensa mayoría de los veterinarios que se dedican a la clínica de perros y gatos recomiendan el petffod como base de la dieta. El petfood es la comida comercial para mascotas, ya sea en formato seco (“pienso”) o húmedo (paté, mousse, trocitos en salsa, etc.).
¿Por qué hay tanto consenso en el uso del petfood? ¿Están comprados todos los veterinarios? La realidad es que no. La actualidad del mercado del petfood es que existen unas pocas marcas que llevan muchos años en el mercado y que son grandes empresas; pero en los últimos años han aparecido (o se han importado) otras marcas de empresas más pequeñas o menos conocidas en España. ¿Qué quiero decir con esto? Simplemente que la oferta es muy amplia, los veterinarios recomiendan y venden unas u otras marcas en función de las que les ofrecen más confianza, y también, por supuesto, con quién llegan a un mejor acuerdo comercial. Sin embargo, los ingresos por ventas de pienso que puede hacer una clínica veterinaria son pequeños. Los veterinarios venden pienso en sus clínicas como un servicio más, pero nunca como una fuente de ingresos principal.
Finalmente, los veterinarios clínicos son profesionales muy vocacionales y existe gran variedad de estilos y criterios. Si existe un consenso general en el uso del petfood es porque hay motivos tanto científicos, como prácticos para hacerlo.

 

Los amantes de las teorías conspiratorias, probablemente, seguirán creyendo que todos los veterinarios estamos comprados, pero, con honestidad, no es así.
Un argumento final: Preguntad a vuestro veterinario qué le da de comer a sus mascotas. Todos les damos pienso. ¿Alguien duda que los veterinarios amamos a nuestros animales de compañía?
Una vez argumentada mi neutralidad (y la de mis colegas) en el juicio a los piensos, voy a tratar de desmontar los bulos que existen a cerca de los peligros del pienso.
Una última consideración, que recomendemos el uso de los piensos no significa que no tengan inconvenientes. Está claro que las cosas no son blancas o negras, todo tiene ventajas e inconvenientes. Pero los veterinarios como científicos y como profesionales sanitarios, valoramos los pros y contras, y en base a argumentos científicos y racionales elaboramos una opinión.

El pienso no es natural

El pienso no es natural, si entendemos natural por lo que ocurriría en estado silvestre, eso está claro. Pero a veces confundimos lo natural, con lo fisiológico. Lo natural sería que un perro silvestre cazase presas y comiese carroña. Lo natural también es que tengan parásitos, que pasen hambre, que mueran muchos cachorros y que los que llegan a adultos no superen los 7 años. Pero no es eso lo deseable ¿verdad?
Lo fisiológico es que la base de la dieta de un perro sean ingredientes de origen animal, porque se trata de un carnívoro. El pienso no es natural, porque no es lo que comería un perro en estado silvestre, pero es fisiológico porque respeta las necesidades nutricionales y la fisiología digestiva. Si le diésemos pienso para conejos a un perro no sería fisiológico, y entonces sí que nos daría problemas.
En un artículo anterior del blog profundicé en esta distinción entre lo natural y lo fisiológico: https://www.tuaulaveterinaria.com/lo-natural-lo-fisiologico/

Además de qué le damos de comer a nuestro perro o gato, también es importante tener en cuenta cómo se lo damos. Respetar la pauta (tomas diarias) y estimular su instinto explorador y cazador es también muy importante.

Piensos Premium y Superpremium

Para empezar, vamos a diferenciar entre los piensos de calidad baja y los de calidad alta (premium y super-premium). Muchos de los argumentos contra los piensos pueden ser válidos si hablamos de piensos de baja calidad: exceso de grasa y sal, uso de subproductos, desechos, aditivos… Pero no son argumentos válidos si hablamos de piensos de alta calidad. Esto es como hablar de comida basura y dieta mediterránea. Está claro que comer comida basura a diario es malo para la salud a largo plazo.
Un inciso
Los veterinarios recomendamos como norma general el uso de piensos de gama alta. Esto es especialmente importante en etapas de crecimiento, animales delicados de salud y ancianos. Siempre que sea posible, será mejor dar un pienso de gama alta, antes que uno de gama media o baja. Sin embargo, si la economía no acompaña, existen piensos de gama media que siempre serán más deseables y saludables que dietas caseras no revisadas por veterinarios.

¿Con qué se elabora el pienso?

Uno de los argumentos más potentes contra los piensos es el uso de “ingredientes indeseables”. Las imágenes de despojos animales apelotonados en el suelo está claro que no resulta apetecible, pero debemos ser un poco críticos en este aspecto.
Los ingredientes que se usan en la industria del petfood acostumbran a ser subproductos de la industria alimentaria humana. Es decir, lo que no se aprovecha en un primer proceso de elaboración. Pero eso no significa que sea malo. Nuestra gastronomía está repleta de ejemplos de recetas de aprovechamiento: croquetas, canelones, albóndigas, embutidos… ¿O es que alguien cree que todo esto se elabora con solomillos, chuletones, pechugas y lomos?
La industria de alimentos para mascotas aprovecha: carcasas, hígados, recortes, etc. Todos estos subproductos se compran y se usan para la fabricación de piensos. También usan carne de animales “viejos”, por ejemplo, vacas lecheras que ya no son productivas. I en lo que se refiere a vegetales, se usan por ejemplo, patatas de tamaño demasiado pequeño para comercializarlas o frutas y verduras que tienen manchas y no son “bonitas” para venderlas directamente al consumidor. En definitiva, alimentos perfectamente comestibles y saludables, pero que no son directamente comercializables.
Si antes de comer viésemos cómo se elaboran los productos de la industria alimentaria para humanos, quizás nos quitaría el apetito, pero eso no significa que no sea saludable e higiénico. Una tonelada de hígados de ternera triturándose en un bol gigante no es apetecible, está claro, pero eso no significa que sea malo.
Los piensos de baja calidad usan subproductos de baja calidad, pero los piensos Premium y Superpremium utilizan subproductos que podrían ser válidos también para la alimentación humana.
Hace unos años se hizo un estudio en Estados Unidos en que se concluyó qué por 1 dólar al día, lo más sano, saludable y salubre que podía comer una persona era comida para perros.

En los siguientes posts seguiremos desgranando y desmontando los peligros ocultos del pienso. Mi objetivo: dar elementos racionales y científicos para elegir con responsabilidad con qué alimentamos a nuestros animales de compañía.

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